El tiempo parece andar más rápido y cada fin de año, específicamente en Diciembre, para la mayoría de la gente comienza una carrera mayor contra el reloj. Hay que hacer las hayacas, hay que comprar los regalos para los niños, familiares y amigos, está la fiesta de fin de año con los compañeros de trabajo, el compartir de fin de año con los vecinos, hay que comprar los ingredientes y preparar la cena de navidad y de fin de año y … para de contar. Algunos esperando que el año que termina acabe más rápido, pero para todos la esperanza de un año nuevo mejor en salud, abundancia, paz y amor.

Haciendo un alto en ese sin parar, es bueno el momento para un agradecimiento, primero a Dios por todo lo acontecido, muy especialmente para cuando aplica el refrán de que «no hay mal que por bien no venga», en segundo lugar a la familia, especialmente por los ratos concedidos que no pasamos juntos, e igualmente hay que agradecer a los amigos, vecinos y a compañeros de trabajo, por todos los momentos compartidos, unos buenos y otros con dificultades. También es momento propicio para tener presente a la persona que nos faltó pedirle disculpas o perdón, por cualquier situación involuntaria que haya ocurrido.

Respecto al nuevo año, mucha gente hace planes, los escribe, hace promesas. Algunos se mantienen firme y logran muchas de las cosas propuestas, otros no perseveran lo suficiente y los planes quedan solo en el papel o en la mente, igual que el año pasado, por eso alguien dijo que el camino al infierno esta lleno de buenas intenciones, en cambio el camino al éxito está lleno de intentos fallidos.

Para el logro de las metas, siempre es importante la seguridad en si mismo, una alta autoestima, la humildad, la caridad, el sentido del compartir, un claro concepto del ganar-ganar, tener presente que para poder cosechar primero hay que sembrar y nunca olvidar que después de sembrar hay que cuidar la siembra. Todo resulta cuando se sabe lo que se hace. Piensa que lo tienes, actúa como que lo tienes y lo tendrás.

Cuando algo no sale como esperamos, es importante cambiar el enfoque ya que cuando cambias la forma de mirar las cosas, las cosas que miras cambian.

Uno de los principales obstáculos para el logro de los objetivos son las emociones, los fantasmas internos, donde en vez de saber esperar se desespera, donde en vez de ser paciente se es impaciente.

Una de las formas para aprender a manejar las emociones es por medio de la repetición de frases constructivas o aseveraciones. También sirve la meditación activa y la oración reflexiva, como por ejemplo:

Gracias señor por tomar en tus manos mis angustias, mis temores, mis miedos, mis inquietudes, mis odios, mis celos, mi envidia, mis rencores, mi tristeza, mi depresión, mi apatía, mi indiferencia, mi impaciencia, mi inconsistencia, mi impertinencia, mi intolerancia, mi indolencia, mi insolencia, mi ignorancia, mi soberbia, mi prepotencia, mi arrogancia, mi orgullo, mi ego, mis errores y mis aciertos.

Señor, hazme cada día más humilde de corazón e ilumina mi entendimiento para saber mejor, que quieres que haga, como quieres que lo haga, cuando quieres que lo haga; que quieres que diga, como quieres que lo diga, cuando quieres que lo diga.

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz,
que donde haya odio ponga yo amor,
donde haya ofensa ponga yo perdón,
donde haya discordia ponga yo armonía,
donde haya error ponga yo verdad,
donde haya duda ponga yo fe,
donde haya desesperación ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas ponga yo luz,
donde haya tristeza ponga yo alegría,
que no me empeñe tanto en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido como en comprender,
en ser amado como en amar,
porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado y
muriendo se resucita a la vida,
y que mi estadía en este planeta sea una obra constructiva.

La meditación activa y la oración reflexiva van tomadas de la mano, ya que al orar, hay que meditar activamente y reflexionar sobre el contenido de la oración y el correspondiente compromiso que se adquiere al hacer esas aseveraciones. En otras palabras, debemos ser parte activa de las palabras y no un espectador pasivo. Para asimilar estos conceptos hay que repetir esas frases, esa meditación y esa reflexión, todos los días hasta que formen parte integral de nuestra forma de ser y luego seguir haciéndolo para cuidar lo que hemos sembrado en nosotros mismos.

Cualquier otra forma que te resulte, es buena. Solo puedes cambiar los resultados cambiando la forma como haces las cosas.

Espero y deseo que en todo momento se cumplan todos tus deseos, con buena salud, amor y siempre rodeado de tus seres queridos, así todo lo demás será más fácil de alcanzar.

Nicola Lucadamo

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